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miércoles, 12 de enero de 2011

Volver a verte

Que no Volverte a ver, es la segunda parte de la novela Ojalá fuera cierto, de Marc Levy.

Cuando acabé Ojalá fuera cierto tenía ganas de más, pero como tenía aún pendientes Twelve Red Herrings  (aún me quedan tres historias) y Festín de cuervos (sí, por fin lo terminé, ahora no se como voy a escribir los posts sobre los cuatro libros cuyas historias andan confundidas en mi mente), pues lo fui dejando.

Pero nada, el domingo me sentía nostálgica y romanticona, me quedé sola en casa y Tríada no estaba disponible para nuestro visionado dominguero de Merlin, decidí que había llegado el momento.

El principio de la historia nos sorprende con que ha pasado bastante tiempo (¿4 años?) desde que Arthur dejó el lado de la cama de hospital de Lauren. En ese tiempo, él se ha dedicado a trabajar en el extranjero, pero no ha podido olvidarla. Lauren fue y será el amor de su vida.

Ha su vuelta a San Francisco, a una nueva casa en la que no encuentra la presencia de Lauren, es imposible pensar que, viviendo a tan solo unos bloques de ella no vayan a encontrarse nunca.

Pasamos una parte del libro viendolos caminar por los mismos lugares de la ciudad, aunque en momentos diferentes. Estamos todo el tiempo deseando que se encuentren, y saber que sentirá Lauren cuando le vea, si será capaz de recordar.

A partir de aquí, spoilers a tutiplen.

El libro da un vuelco y la situación en la que se encuentran es algo diferente a lo esperado. Arthur tiene un accidente y lo llevan a Urgencias y, ¿quien iba a atenderlo sino Lauren? Obviamente, a Arthur se le desvoca el corazón sólo con verla, pero no dice nada.

Cuando vuelve a casa algo no funciona bien y tiene un derrame. Esta vez la ambulancia le lleva a otro hospital, pero el médico de Urgencias no quiere aceptar la gravedad de su estado y casi le deja morir. Excepto porque Paul llama al hospital de Lauren preguntando por ella. Ella intenta no darle importancia al asunto, pero siente la necesidad de hacer algo, así que se presenta en el otro hospital. Al ver la gravedad del caso, secuestra el cuerpo de Arthur para llevarlo a su hospital y practicarle la cirugía que necesita.

Dado el secuestro, la policía interviene, por lo que Lauren acaba encontrandose también con el viejo policía que devolvió su cuerpo al hospital, aunque ella no lo sabe.

Lauren se siente cada vez más unida a Arthur, sin saber bien porqué. Y el detalle viene cuando Arthur cae en coma después de la operación y, tal como ocurriera con ella, sale de su cuerpo para ir a buscarla y pasan una velada fantástica. Aunque Arthur acaba saliendo corriendo porque vuelven a llevar su cuerpo al quirófano.

Lauren no entiende nada y trata de averiguar que está pasando. Finalmente, es el policía que tan de cerca vivió su historia quien se lo cuenta todo, excepto que Arthur lo hizo por amor. Lauren es capaz de perdonar a su madre y a su médico y se va a la casa de Carmel, para tratar de revivir lo que pasó allí.

En la casa encuentra una carta de Arthur escribió pero nunca envió, en la que le explica todo, y le dice cuanto la ama. Cuando Arthur llega a la casa, encuentra a Lauren y por fin pueden ser felices juntos.

Este libro me ha gustado más que el anterior. Supongo que por el ansia de verlos pasar por las mismas calles sin encontrarse, de esperar la reacción de Arthur, de temer que fuera demasiado tarde para ellos... Es una buena novela para una tarde de domingo romanticona.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Ojalá fuera cierto

Hace ya el menos dos semanas que terminé este libro de Marc Levy. Me llama bastante la atención que en su página web sólo estén los dos últimos que ha escrito, por lo que si pincháis en el enlace no encontrares Ojalá fuera cierto, que fue su primera novela.

La novela nos habla sobre la posibilidad de enamorarse en cualquier circunstancia. En ella Lauren, una joven médico, ha sufrido un accidente y se encuentra hospitalizada en coma, pero ha ocurrido algo curioso, su alma ha salido de su cuerpo, y tiene la sensación de ser un fantasma. Pero, por increíble que parezca alguien es capaz de verla. Es el nuevo inquilino de su piso, Arthur.

A partir de estas extrañas circunstancias se desarrolla la trama en la que Arthur y Lauren intentan por todos los medios que Lauren vuelva a su cuerpo y sea capaz de despertar del coma. Claro, Arthur es la única persona capaz de ayudarla, dado que es la única persona capaz de verla.

La cercanía que sienten, ese vínculo especial que se forma por el hecho de sentirse especiales el uno para el otro ...sin duda es el destino lo que los ha puesto en el mismo camino.

Lauren y Arthur acaban enamorándose perdidamente y tratando de plantarle cara al destino, que parece que a pesar de haberlos reunido trabaja en su contra, ya que el equipo médico ha convencido a la madre de Lauren para desconectar su cuerpo.

Pero entonces ocurre el milagro. Lauren se desvanece en los brazos de Arthur y ambos creen que está muriendo finalmente. Pero la verdad es otra, su cuerpo ha decidido despertar y darle una segunda oportunidad.

Cuando Arthur descubre que está viva, no puede evitar ir corriendo a buscarla al hospital. La mira, la cuida, pero, cuando Lauren por fin es capaz de hablar las palabras que pronuncia no son las que esperamos. "¿Quien es usted?"

Y así nos quedamos todos. Estupefactos, supongo que igual que Arthur, que esperaba poder vivir su historia de amor y en lugar de eso se encuentra con que Lauren no recuerda el tiempo pasado a su lado.

Quiero pensar, con mi vena romaticona, que lo que la novela trata de decirnos es que el amor es algo maravilloso, que aparece cuando menos lo esperas y de la forma más sorprendente que te puedas imaginar. Y que hay que luchar por ello, cueste lo que cueste.

Y ahora a ver si veo la película (aunque según el argumento la relación es más bien vaga) y me pongo con la segunda parte...

jueves, 14 de octubre de 2010

El primer día

¿Alguna vez os habeis preguntado donde empieza el alaba?¿Cual fue el primer día del universo?¿De la humanidad?

A través de estas preguntas nos desenreda Marc Levy su última historia de amor, El primer día. En ella Adrien, astrofísico, y Keira, arqueóloga, se embarcan en una aventura para responder a esas preguntas, la cual les llevará, al menos, a enamorarse perdidamente el uno del otro.

Al contrario que el anterior libro de Levy, Las cosas que no nos dijimos, este no me termina de convencer. Al principio del libro pasamos mucho tiempo conociendo las vidas de Adrien y Keira por separado y tarda mucho en comenzar su aventura.

Además, el final está excesivamente abierto. Vamos, que veo completamente necesario un segundo libro, y eso hubiera estado bien saberlo antes de leer este. Esta es una de las pocas veces que no voy a recomendaros leer el libro...

domingo, 8 de agosto de 2010

Las cosas que no nos dijimos

Todos hemos perdido a seres queridos alguna vez. Por desgracia, es ley de vida. Y todos hemos pensado en millones de cosas que nos gustarían haberle dicho a esa persona, o haber hecho con ella, y nos arreptentimos porque ya es demasiado tarde. Pero, ¿que pasaría si tuvieramos una segunda oportunidad?

De esto trata Las cosas que no nos dijimos, de Marc Levy. Julia nunca estuvo muy unida a su padre, un hombre de negocios que pasaba demasiado tiempo fuera de casa. Y además, que tuvo el "feo detalle" de morir un día antes de su boda, por lo que Julia tuvo que cambiar la boda por un entierro.

Al día siguiente resibe una caja en su casa, de la cual sale su padre. Pero no es exactamente su padre. Es un androide con los recuerdos de su padre, que la ayudará a reencontrarse, no sólo con el amor por su padre fallecido, sino también con el amor de su vida, un berlines al que conoció durante la caída del muro y al que hasta ese momento creía muerto.

Se trata de una novela tierna, que nos hace pensar que rara vez se presentan segundas oportunidades, por lo que más vale vivir la vida como queramos vivirla, decirle a las personas de nuestro alrededor que las queremos, porque, aunque pensemos que lo saben, nunca está de más decirlo.

Leer esta novela me ha puesto bastante nostálgica, lo reconozco. Echo de menos a mucha gente que pasó por mi vida y que sus caminos no han transcurrido paralelos al mio.

A veces me gustaría volver 10 años atrás. Aquella época en la que todo era más fácil, aunque en esos momentos todo nos pareciera una montaña. Los amigos que tenía entonces son irremplazables y por desgracia conservo pocos. Y lo que más me duele es que en algun caso es demasiado tarde para una segunda oportunidad...